miércoles, 16 de julio de 2008

Motor Psico. (Los Redondos)


Muchas veces le pasaba al pibe, que se encerraba en su pieza y no salía más que para comer (y lo hacía callado, mirando nada más que su plato, y a veces su vaso), y para ir al baño, encima generalmente hacía ambas cosas en la misma salida. Era –decía su hermana más chica riéndose- como cuando pasaba el tren en la casa de la nona, porque pasaba de repente, rápido y con el camino como marcado en el piso, y al ratito volvía por el mismo lugar.
Todos habían aprendido a tomarse esos “ataques de histeria”, como empezaron a llamarlos, con una cuota de gracia cada vez más grande, y comenzaron a ser divertidos para todos, menos para el pibe, claro. Pero esa cuota de gracia, no era tan significativa para la mamá, como para dejar de lado su preocupación por el pibe, no le gustaba verlo así, y estaba llena de impotencia por no haber logrado en los once años del pibe, generar la confianza necesaria para que él, le cuente qué hace adentro de su pieza, o porqué decide actuar “como un trencito”, según diría la menor de la casa.
El tiempo pasó, y los “ataques de histeria” se siguieron dando cada vez con menos frecuencia. La mamá estaba más tranquila, y todos en la casa disfrutaban del humor alegre del pibe, que ahora era indispensable en los asados y en las cenas en familia.
El tiempo siguió pasando, el pibe ya no tenía once años, ya tenía dieciséis, y la mamá, no quiso decir cuantos, pero cinco más que antes. Un día llegó del trabajo, y actuaba “como un trencito”. Pasó derecho a su habitación, y desde ahí gritó que pidan comida, que no iba a cocinar, y que no gasten mucha plata. Los ojitos del pibe y de la menor de la casa, se miraron húmedos, estallados de preocupación, y la nena, corrió a darle un abrazo a su mamá, que terminó cuando ambas necesitaron ir a lavarse la cara de tanto llorar. Mientras, el pibe cocinaba como podía unos bifes a la plancha, haciendo más caso al “no gasten mucha plata” que al “pidan comida”. Su cabeza no dejaba de acordarse de sus largas tardes en su pieza, y estaba desesperado por encontrarle una solución a este problema, del que todavía no conocía sus causas, ni sus consecuencias. Y su decisión, como era de esperarse, no fue sentarse a charlar, pero sí se sentó a escribir, escribió:

Mamita:
Hoy te vi triste, y muy preocupada, y en serio que no me gustó para nada tu cara, ni tampoco la forma en la que hablaban con el papi antes de dormirse. Perdón si te molesta que los haya escuchado, fue un segundito mientras pasaba para ir a tomar agua a la noche. Solo escuche que preguntaban ¿y ahora qué vamos a hacer?, y no sé porqué no saben que hacer, pero me gustaría contarte que hice cuando no supe que hacer.
¿Te acordás de mis “ataques de histeria”?, bueno, en esos momentos mami, yo no sabia qué hacer. Las cosas se me habían complicado de tal manera, que me sentía con muchas ganas de dejar todo de lado, abandonar todo y no remarla más. Pero si hay algo que ese encierro, y esas horas de soledad me enseñaron, y hoy te quiero enseñar a vos (aunque vos seas siempre la que más sabe, la que más enseña), es que todo pasa por vos. Lo que quiero decir, ma, es que todo va a dar resultados proporcionales a lo que vos decidas que querés que pase. Si las cosas se te ponen ásperas ma, vos seguí, convencete de que va a estar todo joya, y que si no salen, que sea una casualidad del destino.
Espero que te sirva lo que quise decirte, aunque me quedo con la sensación de que escribo re mal, porque tenía mil cosas mas para decirte, igual, vos siempre me entendés ma. Te quiero mucho.


La mamá, que había escuchado consejos similares miles de veces, no pudo contener las lágrimas y, haciendo un esfuerzo muy grande por respirar, leer y llorar a la vez, le mostró a su esposo lo que el pibe había dicho. Ambos se dieron cuenta, de que existe algo, que hace mucha mas fuerza que los mismos músculos, hace más peso que la cosa mas pesada, y convence más de cualquier cosa, que el mejor de los vendedores o abogados. Y eso es uno mismo, nuestras ganas, nuestras auto limitaciones. La cuestión es saber utilizar ese motor, aunque a veces, signifique encerrarse en una pieza, y repetir y repetir…

5 comentarios:

Adinfinitum dijo...

Estoy aca con Agus!!...y una amiga de la facu... y leimos todos en voz alta...

Pero este no es gracioso Gonza... que te pasa???? whatttt?? whattt???

Adinfinitum dijo...

Gonza feliz dia!!! fuiste el unico cordobes que me mando mensaje por el dia del amigo!!

Sos el mejor de todos el ams copado, el mas lindo, el mas borracho, el mas gracioso, el mas bueno, el mas de todo un poco!!!


I love you so much!!!

Anónimo dijo...

Vos escribís bien.

hilachiento dijo...

soy fede
muy bueno gon
me dejaste penzando

d47 dijo...

????, qué bueno lo tuyo amigo chiquito!; pintan bien los frutos del árbol joven, se nota la buena madera del pibe! un beso grande Hijo. (Papá)